Envío gratis en tu primer pedido desde $50.000·Compra 100% segura con BOLD·Productos frescos del campo·Calidad Premium garantizada·Domicilios en Bogotá·Envío gratis en compras desde $120.000·Envío gratis en tu primer pedido desde $50.000·Compra 100% segura con BOLD·Productos frescos del campo·Calidad Premium garantizada·Domicilios en Bogotá·Envío gratis en compras desde $120.000·
Pesebre ilustrado de la novena: cada noche llega una figura nueva

Terra · Navidad 2026

Novena de
Aguinaldos

Nueve noches para rezar, cantar y compartir en familia, del 16 al 24 de diciembre. Cada noche llega una figura nueva al pesebre.

Hoy llega al pesebre El paisaje y el portal

Día 1 · 16 de diciembre

Preparar la casa

1

Oración para todos los días

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

Se reza tres veces el Gloria al Padre.

Gloria al Padre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

2

Consideración del día

Día 1 · 16 de diciembre

Preparar la casa

Isaías 40, 3-5

Antes de que llegue alguien que amamos, la casa se prepara. Se barre el patio, se saca el mantel bueno, se piensa en qué va a haber en la mesa. Así comienza esta novena: con un portal todavía vacío en medio del paisaje, esperando.

El profeta Isaías habla de abrir un camino en el desierto, de allanar lo que está torcido para que Dios pueda pasar. No se trata de grandes obras. Se trata de hacer espacio: menos prisa, menos ruido, más atención a los que tenemos al lado.

Durante nueve noches vamos a ver cómo el pesebre se llena, figura por figura. Que también el corazón se vaya llenando, despacio, como se cocina lo que vale la pena.

Día 2 · 17 de diciembre

El sí de María

Lucas 1, 26-38

En una casa sencilla de Nazaret, una muchacha recibe una noticia que le cambia la vida. No entiende todo, y lo pregunta. Pero confía, y responde: «Hágase en mí según tu palabra».

El sí de María no fue un sí de un solo día. Fue el sí de cada mañana, de cada camino, de cada espera. Es el mismo sí que dicen las madres y las abuelas cuando se levantan temprano a poner la olla, cuando guardan para los demás el mejor pedazo.

Hoy María llega al pesebre. Que su manera de confiar nos enseñe a decir que sí a lo bueno que todavía no entendemos.

Día 3 · 18 de diciembre

José, el hombre que confía

Mateo 1, 18-24

De José, el Evangelio no guarda una sola palabra. Guarda sus actos. Era un hombre justo; tuvo dudas, durmió con ellas, y al despertar hizo lo que el ángel le había pedido. Recibió a María en su casa.

Hay una forma de amor que no hace ruido: la del que trabaja con las manos, la del que cuida sin pedir aplausos, la del que se queda. Así fue José, carpintero de pueblo, padre de un Niño que no era suyo y que fue suyo por completo.

Hoy José llega al pesebre y se pone de pie junto al portal, atento. Pidámosle que nos enseñe a cuidar a los nuestros con la misma calma.

Día 4 · 19 de diciembre

Los que dan calor

Isaías 1, 3

Dice Isaías que el buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo. La tradición los puso en el portal, junto a la cuna, dándole al Niño el calor de su aliento en una noche fría.

Los animales del pesebre nos recuerdan a la vida del campo: la paciencia del trabajo, el ritmo de la tierra, lo que se hace sin afán y sin queja. Mucho de lo que hoy llega a nuestra mesa pasó primero por esas manos y por ese ritmo.

Hoy llegan el buey y la mula. Que también nosotros sepamos dar calor a los que tienen frío, con lo sencillo que tenemos.

Día 5 · 20 de diciembre

No había lugar en la posada

Lucas 2, 1-7

Un decreto obliga a José y a María a viajar hasta Belén. Ella está a punto de dar a luz. Al llegar, el pueblo está lleno; tocan puertas, y no hay sitio para ellos en la posada.

Hoy se encienden las casitas del pueblo en el pesebre, con sus ventanas amarillas. Detrás de cada una hay una familia. La pregunta de esta noche es sencilla y exigente: si José y María tocaran a nuestra puerta, ¿encontrarían lugar?

Hacer espacio es una forma de oración. Una silla más en la mesa, un plato más servido, un rato de escucha para quien llega cansado.

Día 6 · 21 de diciembre

La noticia llega primero al campo

Lucas 2, 8-12

La primera noticia de la Navidad no llegó a un palacio. Llegó al campo, de noche, a unos pastores que velaban su rebaño. Gente de trabajo, acostumbrada al frío, al madrugón y a cuidar lo que tiene vida.

En Terra trabajamos todos los días con gente así: campesinos y productores que siembran, ordeñan y cosechan con paciencia, muchas veces de madrugada. Pensar que Dios quiso anunciarse primero a ellos nos llena de gratitud.

Hoy llegan los pastores con sus ovejas. Que nunca perdamos el asombro ante lo sencillo, ni el agradecimiento por las manos que nos alimentan.

Día 7 · 22 de diciembre

Gloria a Dios y paz en la tierra

Lucas 2, 13-14

De pronto, junto al ángel, aparece una multitud del cielo que alaba a Dios y canta: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».

Es el primer villancico de la historia, cantado en un potrero, a unos pastores. Desde entonces la Navidad se canta: con panderetas, con maracas, con la voz desafinada del tío y la de los niños que se saben todas las letras.

Hoy el ángel se posa sobre el portal. Que esta noche cantemos con ganas, y que la paz que anuncia empiece por casa: por una reconciliación pendiente, por una palabra amable.

Día 8 · 23 de diciembre

Una luz que guía

Mateo 2, 1-2

Unos sabios de Oriente vieron salir una estrella y se pusieron en camino para buscar al Niño. No sabían bien a dónde iban, pero siguieron la luz.

Todos tenemos estrellas en la vida: personas, recuerdos y certezas que nos orientan cuando la noche se pone oscura. A veces somos nosotros la estrella de alguien sin saberlo: el que llama, el que espera despierto, el que deja la luz de la cocina encendida.

Hoy brilla la estrella sobre el pesebre, y a lo lejos ya vienen los Reyes. Mañana llega el Niño. Que esta luz nos encuentre con la casa lista y el corazón abierto.

Día 9 · 24 de diciembre

Nació para nosotros

Lucas 2, 6-7 · Juan 1, 14

Mientras estaban en Belén, a María le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre. Así, en lo más sencillo, Dios se hizo uno de nosotros y puso su casa entre las nuestras.

Nueve noches después, el portal ya no está vacío. Están María y José, el buey y la mula, los pastores, el ángel, la estrella. Y en el centro, el Niño, que es la razón de todo lo demás.

Que esta Nochebuena la mesa esté llena de gente querida, y que lo más importante no sea lo que servimos, sino a quién recibimos. Feliz Navidad, de nuestra familia a la tuya.

3

Oración a la Santísima Virgen

Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya: os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.

¡Oh dulcísima Madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

Se rezan tres Avemarías.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

4

Oración a San José

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan soberanos misterios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.

Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria al Padre.

Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

5

Gozos

Aspiraciones para la venida del Niño Dios. Una persona lee cada estrofa y todos responden con el coro.

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que a nivel de un niño te hayas rebajado!
¡Oh Divino Infante, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh Adonai potente, que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos!
¡Ah, ven prontamente para rescatarnos,
y que un niño débil muestre fuerte el brazo!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado
lirio de los valles, bella flor del campo!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano,
de la cárcel triste que labró el pecado!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos!
¡Niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Espejo sin mancha, santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado,
y en forma de niño, da al mísero amparo!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas con suave cayado
ya la oveja arisca, ya el cordero manso!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto
bienhechor rocío como riego santo!
¡Ven, hermoso Niño, ven, Dios humanado!
¡Luce, hermosa estrella! ¡Brota, flor del campo!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ven, que ya María previene sus brazos,
do su Niño vean, en tiempo cercano!
¡Ven, que ya José, con anhelo sacro,
se dispone a hacerse de tu amor sagrario!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Del débil auxilio, del doliente amparo,
consuelo del triste, luz del desterrado!
¡Vida de mi vida, mi dueño adorado,
mi constante amigo, mi divino hermano!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Véante mis ojos, de ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos!
¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases, te dice mi llanto!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

Todos

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

6

Oración al Niño Jesús

Acordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: «Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado».

Llenos de confianza en vos, ¡oh Jesús!, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto.

Nos entregamos a vos, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria al Padre.

Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

7

Villancicos

Para terminar, canten juntos uno o dos villancicos, con panderetas, maracas o lo que haya a mano. Toquen el que quieran cantar y se abre la letra:

TutainaTradicional colombiano

Los pastores de Belén
vienen a adorar al Niño,
la Virgen y San José
los reciben con cariño.

CoroTutaina, tuturumá,
tutaina, tuturumaina,
tutaina, tuturumá,
turumá, tutaina, tuturumaina.

Tres reyes vienen también
con incienso, mirra y oro,
a ofrendar a Dios su bien
como el más grande tesoro.

CoroTutaina, tuturumá,
tutaina, tuturumaina,
tutaina, tuturumá,
turumá, tutaina, tuturumaina.

Los peces en el ríoTradicional

La Virgen se está peinando
entre cortina y cortina,
los cabellos son de oro
y el peine de plata fina.

CoroPero mira cómo beben
los peces en el río,
pero mira cómo beben
por ver a Dios nacido.
Beben y beben
y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.

La Virgen lava pañales
y los tiende en el romero,
los pajarillos cantando
y el romero floreciendo.

CoroPero mira cómo beben
los peces en el río,
pero mira cómo beben
por ver a Dios nacido.
Beben y beben
y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer.

Campana sobre campanaTradicional

Campana sobre campana,
y sobre campana una,
asómate a la ventana,
verás al Niño en la cuna.

CoroBelén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?

Recogido tu rebaño,
¿a dónde vas, pastorcillo?
Voy a llevar al portal
requesón, manteca y vino.

CoroBelén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?

Campana sobre campana,
y sobre campana dos,
asómate a esa ventana,
porque está naciendo Dios.

CoroBelén, campanas de Belén,
que los ángeles tocan,
¿qué nuevas me traéis?

Vamos, pastores, vamosTradicional

CoroVamos, pastores, vamos,
vamos a Belén,
a ver en aquel Niño
la gloria del Edén,
a ver en aquel Niño
la gloria del Edén.

Ese precioso Niño,
yo me muero por él,
sus ojitos me encantan,
su boquita también.

El padre lo acaricia,
la madre mira en él,
y los dos extasiados
contemplan aquel ser.

CoroVamos, pastores, vamos,
vamos a Belén,
a ver en aquel Niño
la gloria del Edén.

La marimorenaTradicional

En el portal de Belén
hay estrellas, sol y luna,
la Virgen y San José
y el Niño que está en la cuna.

CoroAnde, ande, ande,
la marimorena,
ande, ande, ande,
que es la Nochebuena.

En el portal de Belén
han entrado los ratones
y al bueno de San José
le han roído los calzones.

CoroAnde, ande, ande,
la marimorena,
ande, ande, ande,
que es la Nochebuena.

A la nanita nanaCanción de cuna para el Niño

CoroA la nanita nana,
nanita ea, nanita ea,
mi Jesús tiene sueño,
bendito sea, bendito sea.

Fuentecilla que corres
clara y sonora,
ruiseñor que en la selva
cantando lloras,
callad mientras la cuna
se balancea.

CoroA la nanita nana,
nanita ea, nanita ea,
mi Jesús tiene sueño,
bendito sea, bendito sea.

Noche de pazPara cerrar la noche, despacio

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Entre los astros que esparcen su luz,
bella anunciando al niñito Jesús,
brilla la estrella de paz,
brilla la estrella de paz.

Noche de paz, noche de amor,
oye humilde el fiel pastor
coros celestes que anuncian salud,
gracias y glorias en gran plenitud,
por nuestro buen Redentor,
por nuestro buen Redentor.

Noche de paz, noche de amor,
ved qué bello resplandor
luce en el rostro del Niño Jesús,
en el pesebre, del mundo la luz,
astro de eterno fulgor,
astro de eterno fulgor.

Las letras van en su versión tradicional; en cada casa y cada región se cantan con pequeñas variaciones.

Y después, a la mesa: buñuelos, natilla y la familia reunida.

La tradición

Cómo se reza
la novena

La Novena de Aguinaldos se reza en Colombia desde hace más de dos siglos. La escribió fray Fernando de Jesús Larrea en el siglo XVIII y la Madre María Ignacia le dio la forma que hoy conocemos, con los gozos que cantan los niños. Se reza cada noche del 16 al 24 de diciembre, alrededor del pesebre.

  1. 1Oración para todos los días
  2. 2Consideración del día
  3. 3Oración a la Santísima Virgen
  4. 4Oración a San José
  5. 5Gozos
  6. 6Oración al Niño Jesús
  7. 7Villancicos

Las oraciones para todos los días, a la Santísima Virgen, a San José y al Niño Jesús, y los gozos, siguen el texto tradicional de la Novena del Niño Dios. Las consideraciones de cada día fueron escritas por Terra para esta novena, a partir de los pasajes del Evangelio que se indican.